El cazador de aves migratorias

No arde ningún fuego

pero tus ojos sólo ven

el rojo y el amarillo,

y luego soy yo el daltónico,

y al final,

se manipularán todos los estudios científicos que hagan falta

para que sea yo el daltónico,

amenazas desde tu púlpito,

amenazas desde tus hábitos,

los hábitos del cazador

de aves migratorias

que permanece pétreo

con el párpado torvo

(el que luce sin parche)

y las piernas hundidas veinte centímetros

en el solar de la estepa.